¿Cómo afectan los medios sociales a nuestra vida diaria?

Hemos escuchado tantas veces que los medios sociales, la internet, la tecnología, todos juntos tienen más desventajas que ventajas. Apenas puedo contar con mis dedos todos los argumentos que he escuchado. Cosas como "¡Cuelga el teléfono!" o "¿Estás publicando en Instagram otra vez?" ... Básicamente, estos comentarios se han convertido en parte de mi vida cotidiana, es como si alguien me dijera "hola, ¿cómo estás?". Admite que esto también te pasa a ti. Más a menudo a mí, porque yo trabajo en este campo, pero estoy seguro de que también oyes las frases anteriores innumerables veces, especialmente de tus padres. Y, por supuesto, la reacción es siempre la misma: dejas el teléfono durante dos minutos, finges prestar atención a lo que se dice, pero luego lo coges de nuevo para ver cuántos “me gusta” has reunido para la nueva foto publicada o para comprobar tu WhatsApp.

Me di cuenta de que los medios de comunicación social, además de ser atractivos y de gran consumo, también pueden tener un enorme impacto en tu vida cotidiana. No diré que sea negativo o positivo, pero definitivamente te cambia. Toda la gente que nos rodea habla de esto, tanto que se ha convertido en un tema común o ignorado. Bueno, admitiré que también rápidamente leí los artículos sobre los medios sociales, porque normalmente me gusta leer sobre cosas positivas. Hoy les mostraré un par de aspectos de los que probablemente hayan oído hablar, pero que no creo que hayan reconocido todavía. Tal vez, tengamos éxito juntos (claramente yo también lo necesito) para hacer un análisis objetivo de la influencia que las redes sociales tienen en nuestras vidas.

La necesidad de pertenecer a un lugar y la autopromoción

Los científicos sociales han estudiado a los usuarios de Facebook tratando de averiguar por qué utilizan esta red. ¿Qué han descubierto? Según Nadkarni y Hofmann (2012), el uso de Facebook se justifica por dos necesidades principales: la necesidad de pertenecer a algún lugar y la presentación de sí mismo.

Asumo que todos tus amigos tienen Facebook, ¿verdad? Tal vez no todos, ya que muchos han cerrado sus cuentas de Facebook porque Instagram es más popular hoy en día. La idea es que todos tenemos al menos una cuenta en la red social. No nos damos cuenta de la necesidad de pertenecer sólo a la sociedad física, donde todos formamos parte de grupos que nos ayudan a desarrollarnos y a consolidar nuestra identidad, pero también al mundo virtual, donde las redes sociales tienen el propósito de construir relaciones. Hasta aquí todo bien, ¿verdad? ¿Pero qué hacer cuando olvidamos que también podemos hacer nuevos amigos en el parque, en la calle o en el metro? Todavía hay gente que tiene el coraje de ofrecerte un sincero cumplido en el parque, se sienta en el mismo banco y comienza una conversación, tratando de conocerte. Es muy incómodo, ¿verdad? Pero, ¿qué es lo normal hoy en día?

Por otro lado, las redes sociales tienen el poder de guiar la forma en que queremos mirar delante de los demás. Cada foto compartida, cada palabra publicada, indica ciertos rasgos de personalidad, pero también una imagen que construimos dependiendo de las expectativas que creemos que los demás pueden tener de nosotros. La presentación de uno mismo es muchas veces poco realista o utópica, creando una ilusión que puede decepcionar a los demás, así como a uno mismo, trayendo controversia y frustración interior.

Interacción cara a cara vs. interacción con los medios sociales

En un estudio especializado, McKenna y otros (2002) proponen cuatro factores principales para diferenciar la interacción en Internet de la interacción cara a cara.

  1. Más anonimato
  2. Menos énfasis en el aspecto físico
  3. Un mejor control del tiempo y del ritmo de las interacciones
  4. Facilidad para encontrar personas de mentalidad similar

Si miramos más de cerca estos 4 factores, notaremos al principio los aspectos positivos, que podrían mejorar mucho nuestra vida cotidiana. ¿Menos énfasis en el aspecto físico? Pero esto es algo bueno, diríamos. Todo el mundo habla de lo importante que es enfatizar la belleza interior, no la exterior. De hecho, aquí no nos referimos a la primera impresión que tenemos cuando conocemos a alguien, porque no podemos ignorar el aspecto físico - pero hablamos de fotos que analizamos en exceso para ver si nos gustan, si merecen nuestro aprecio, si respondemos al mensaje privado. Debemos admitir que la mayoría de las veces juzgamos a una persona basándonos en sus fotos de Facebook: "¿Has visto cómo se veía su cabello en esa foto?", "¿Pero viste su nariz?" Si uno no cumple con las preferencias, el veredicto es: siguiente.

En cuanto a la facilidad de encontrar personas con ideas similares, sí, estoy de acuerdo—Facebook nos ayuda a encontrar los hobbies de un usuario, sus intereses, sus películas favoritas o su música, todo con un solo clic. No es necesario conocer a esa persona durante años para saber todo sobre ella, lo que le gusta y lo que no le gusta. Prácticamente, basta con pasar una hora en el perfil de alguien y ya sabes todo sobre él. ¿Pero qué hay de la satisfacción de conocer a una persona paso a paso, esa sed de ver si adivinaste su película favorita sin revisar su perfil en línea? ¿Dónde está ese juego de conocer a alguien que despierta la sed de establecer nuevas amistades? A veces siento que, en lugar de ayudarnos a hacer nuevos amigos, las redes sociales nos encierran en una caja con la llave adentro.

Sin embargo, una de las principales necesidades de nosotros, los humanos, es la constante relación con los demás. Este es un principio que Dios estableció desde el comienzo, cuando vio que Adán necesitaba un compañero - en el capítulo 2 de Génesis, versículo 18, está escrito: "Y dijo el Señor Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea para él".

Está claro que no podemos oponernos a los cambios que los medios de comunicación social están provocando en nuestras vidas, pero podemos desarrollar un enfoque consciente de cómo los usamos. En el momento en que seamos capaces de controlar los instintos que nos hacen compararnos con otros usuarios o que nos influyen radicalmente, conseguiremos ganar la lucha entre lo virtual y lo real.

Elena G. de White habla de la influencia que la gente que nos rodea (especialmente los amigos) tienen en nuestras vidas, y en el desarrollo del personaje: "El vínculo es misterioso y une los corazones humanos, de modo que los sentimientos, gustos y principios de dos individuos están estrechamente mezclados. Uno atrapa el espíritu y copia los caminos y actos del otro. Así como la cera conserva la figura del sello, la mente conserva la impresión producida por la coito y la asociación. La influencia puede ser inconsciente, pero no es menos poderosa".

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